domingo, 5 de diciembre de 2010

La individualidad esencial o el Todo en la parte

"De la misma manera, considera la mayoría lo particular como una negación, es decir, en cuanto no es el conjunto o el todo. Pero ningún ser particular se afirma por sus límites, sino por la fuerza que le es inmanente y que le hace ser como un todo genuino frente al conjunto"
Federico Schelling {1}

Por no diferenciar claramente entre condición y esencia,  o condición y principio, algunas personas interesadas en la metafísica tienden a concebir, de manera abstracta y exterior, a la individualidad humana empírica como una limitación, exclusivamente, de la universalidad del Espíritu absoluto.

Sin ser conscientes de la inadecuación de las categorías intelectuales que manejan, o mejor dicho por las que son manejados mientras especulan, esos metafísicos de bureau asumen como cierta, la conozcan o no, la famosa sentencia 'omnis determinatio est negatio'. Es decir, toda determinación es negación.

Así, no reparan en que esa afirmación es legítima únicamente en un nivel de realidad en el cual las determinaciones existen exclusivamente en virtud de su recíproca diferencia.

Ahora bien, ese modo de comprender no sólo no se aplica al todo (omnis) de las determinaciones, sino que es particularmente insuficiente para dar cuenta de la individualidad  humana.  Pues, la individualidad humana es, entre otras cosas, una autoconciencia.

Ser en sí y para sí, utilizando las acertadas expresiones de Hegel, es decir ser autoconsciente, es algo que no podría nunca encontrarse en un ser que fuese exclusivamente el resultado de su diferencia recíproca con otro ser.

Pues ser autoconsciente es ser consciente de sí mismo como sí mismo. ¿Cómo podría esa ipsiedad derivarse de una limitación o negación del otro si por esencia es la aprehensión de uno mismo por sí mismo y para sí mismo?

Conste que aquí nos referimos a la autoconciencia como tal y no al yo psicológico. Dado que este último es el resultado de las identificaciones sociales; de la intersubjetividad si se quiere; y por lo tanto depende de las máscaras (y ese término no tiene aquí un sentido valorativo) que el entorno y la cultura le ofrecen a cada uno para reconocerse a sí mismo como alguien en relación a los otros y ser reconocido, a su vez, por ellos. De modo que el yo psicológico depende del reconocimiento social.

Pero la autoconciencia, en tanto tal, es el conocimiento inmediato por el cual el conocedor se reconoce en ese mismo conocimiento. O dicho de otro modo, es un conocimiento cuyo único contenido es el conocedor mismo en el acto de aprehenderse como conocimiento y como conocido. 

Y esa experiencia tiene un significado profundo aún si ese ser que se reconoce a sí mismo en la autoconciencia no sabe quién es para los otros en el mundo, ni tampoco quien es para sí mismo. Pues no es la identidad lo que ahí se pone en juego sino la auto transparencia de ese conocimiento que llamamos autoconciencia.               

Dejaremos ese punto ahí, sin profundizar, e invitamos al lector a que lo medite, si lo desea.

Volviendo a la distinción entre condición y esencia o principio, podemos decir que la individualidad humana es por condición una limitación, pero por esencia es una expresión del Espíritu absoluto mismo en el modo de lo individual. 

Por supuesto no estamos diciendo que la individualidad del hombre empírico sea el Espíritu absoluto mismo en tanto absoluto.  Lo que decimos es que la individualidad del hombre empírico es una modalidad del Espíritu absoluto mismo en tanto espíritu.

Así, entre el Espíritu absoluto y la individualidad empírica humana ha de mediar otra relación que no es la de una mera limitación o negación. 

A menos, claro, que las nociones de límite y negación sean depuradas de toda connotación de exterioridad. Lo cual sucede, por ejemplo, en la noción de 'hadd'  (horizonte o límite) estudiada por Corbin en la gnosis ismailí. {2}  Pues, ahí el 'límite'  no es una limitación del tipo que aquí criticamos sino más bien la expresión positiva de una homología.

Es decir, el hadd o límite con respecto al Espíritu absoluto alude a la relación de homología que liga a cada jerarquía espiritual con el principio que la funda.  De hecho Corbin propone la interpretación del  hadd como la presencia 'del todo en el cada'.

Entonces, el individuo no es una parte del todo, y esto que rechazamos está implicado en la concepción del individuo como limitación del universal, sino el todo en la parte.

Pero, la diferencia entre ambas fórmulas no es meramente semántica sino que tiene implicaciones espirituales.  Pues la primera idea no hace sino reforzar, conceptualmente, la fragmentación  y el aislamiento del individuo con respecto a su fuente; es decir su ignorancia, su condición 'caída'.  Mientras que la segunda le devuelve, al menos en forma teórica, su más alta dignidad

Por su parte, Franz Von Baader, criticando la sentencia de Spinoza que comentamos (omnis determinatio est negatio) propuso la expresión 'omnis formatio est positio et negatio' {3}.  Es decir, toda formación es a la vez posición y negación.

Variante con la cual se resguarda el aspecto positivo de lo particular, la 'fuerza inmanente' de la cual habla Schelling en nuestro epígrafe, y se mantiene lo negativo como un principio de transformación dentro de la dialéctica, el proceso, de la individuación.

Podría hablarse también de correspondencia, de analogía, de epifanía, de manifestación. Y todos esos términos serían discutibles, pero sin duda mucho más apropiados que 'negación' y 'limitación' para dar cuenta de la relación entre el Espíritu absoluto y la individualidad humana.

Para terminar diremos que no se nos escapa que queda mucho por aclarar con respecto a este tema. Pero nos basta con haber llamado la atención sobre el carácter obtuso del razonamiento que asimila la individualidad humana a sus  limitaciones, es decir a su condición, desconociendo su esencia; así como sobre las implicaciones restrictivas y dañinas, aunque inadvertidas para la mayoría, que se asocian al mismo. 

Con este post damos por terminado el ciclo de vida activa de este blog. Y esperamos encontrarnos con el lector en otras oportunidades y otros sitios.


Referencias: 
1) La frase del epígrafe está tomada del hermoso ensayo de Federico Schelling  'La relación de las artes figurativas con la naturaleza' (editado por Aguilar). 

2) La noción de hadd y su análisis se encuentra en el complejo pero imprescindible estudio (al menos para quien quiera investigar la individuación más allá de los esquemas del racionalismo occidental y de las malas paráfrasis de enseñanzas orientales que circulan en Occidente) de Henri Corbin 'Epifanía divina y nacimiento espiritual en la gnosis ismailí' (incluido en 'Tiempo cíclico y gnosis ismailí', Biblioteca Nueva).    

3) Esa concepción de Von Baader se encuentra en su 'Dogmática especulativa I', Lección X 'La doctrina de la imagen' (Incluido en la antología italiana de su obra, titulada 'Filosofia erotica', Rusconi, Milán).