Esa mujer que inclina el cielo con su pecho y agita el mundo con sus caderas, esa que despide pájaros y mariposas de sus manos, la que pisotea la soberbia de los hombres y los embriaga hasta la locura con su danza ...
Esa mujer, diosa terrestre, mañana será carne putrefacta y huesos roídos.
Pero la luna, diosa celeste, permanecerá.
Hace 5 meses
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