viernes 15 de octubre de 2010

Mors ultima ratio

"Mas créelo que es verdad; sepas que yo llegué al término de la muerte, y hallado el palacio de Proserpina, anduve y fui traído por todos los elementos, y a medianoche vi el Sol resplandeciente con muy hermosa claridad, y vi los dioses altos y bajos, y lleguéme cerca y adorélos; he aquí, te he dicho, lo vi" ´{*}

Lo que llamamos 'la vida' es un camino de preparación, en general largo y difícil, para la muerte.

Mors ultima ratio: la muerte es la razón última. Y para no olvidarlo es necesario mantenerse vigilante y centrado, resistiendo al influjo idiotizante de la sociedad y la cultura.

El que pasa la prueba, muere; y así se inicia en la vida verdadera.

El resto sigue hundido en el sopor hasta que, finalmente, pierde la posibilidad de despabilarse.

Pues la muerte no es un hecho natural, dado que lo que tiene de natural es lo más exterior y secundario, sino más bien una encrucijada. Una en la cual se juega el sentido último de la vida.

Dicho sea de paso, en antigua Grecia la palabra 'telos', que significa a la vez meta y culminación, estaba íntimamente ligada a los Misterios de Eleusis. De hecho, la iniciación en los mismos se denominaba 'telete' y al lugar del santuario en el cual se desarrollaba se lo llamaba el 'telesterion'.

Nuestro español 'fin' contiene las dos significaciones, es decir de propósito y de finalización; así la lengua nos invita a la reflexión...


(*): Apuleyo, La metamorfosis o el asno de oro (editado por Iberia, Barcelona, 1973).

2 comentarios:

Sahaquiel dijo...

Muy interesante reflexión, como de costumbre, querido Máximo.

Farid Ud-Din Attar en su preciosa obra "La asamblea de los pájaros (Mantiq Ut-Tair)", luego de hablar de la "noble ambición", es decir, de la aspiración que impulsa al hombre a trascender sus propios límites, las ansias que conforman las plumas del "pájaro del alma" que "se remonta hacia Dios en las alas de la fe", cuenta lo siguiente:

"Un sufí despertó una noche y se dijo: 'Me parece que el mundo es como un cofre; nos ponen en él y luego cierran la tapa, y allí nos entregamos a la necedad. Cuando la muerte levanta la tapa, el que ha adquirido alas, se eleva hacia la eternidad, pero el que no, queda en el cofre presa de un millar de tribulaciones. Asegúrate entonces de que el pájaro de la ambición adquiera alas para elevarse, y enséñale a tu corazón y a tu razón el éxtasis del alma. Antes de que la tapa del cofre se abra, trasfórmate en un pájaro del Espíritu, listo para desplegar tus alas.'"

Un fuerte abrazo.

V.

Máximo Lameiro dijo...

Gracias por el aporte, Sahaquiel. Muy bueno.

Evidentemente la sabiduría perenne ha considerado la muerte de un modo distinto al naturalístico e ingenuo (pero nada inocente) que caracteriza a nuestro tiempo. El colmo de la banalización de la muerte, dicho sea de paso, es la idea, derivada del espiritismo pero que ha penetrado en la cultura de masas, de que a todo el mundo sin excepción le espera un simple tránsito hacia una vida mejor...

Tamaña necedad no podría haberse difundido a nivel general en otra cultura que no fuera esta postmodernidad del Entertainment